Tuesday, March 29, 2011

Diario de Zoé Buckmann

Hoy es: 03 de Septiembre de 2010
Estoy en: nº 4 de Privet Drive, Little Whinging, Surrey -ya quisiera-
Playing: Liberty Walk - Miley Cyrus
Humor: De perros.

Muchas veces somos lastimados, tumbados y escupidos una vez que estamos en el suelo. A mí me ha pasado y me sigue pasando todos los días... psicológicamente. Como hija de alguien y criada en una familia biparental se supone que tengo dos "tutores" y "protectores" ¿no es cierto? se designan papá y mamá y fueron los que me trajeron al mundo.

Pero muchas veces, ellos traen abajo mi mundo.

No puedo pensar actualmente de una peor tortura que sufrir psicológicamente a manos de tu padre. Aunque suene cliché y un poco estúpido decirlo, los moretones mentales duelen muchísimo más y por más tiempo que los físicos, pueden no ser vistos por las multitudes y pasa muchísimo más tiempo antes de que alguien con cerebro o con el suficiente interés por tí se de cuenta de que sufres.  Un simple "Eres una inútil" puede traer abajo la autoestima que construyes a lo largo de tu adolescencia, es muchísimo peor que pasar la escuela sin amigos o que inventen algo de colosal magnitud sobre tí. Porque es tu padre, es alguien cercano a tu corazón, es alguien que de verdad te importa. Es muchas cosas que se convierten en algo negativo cuando usa esa importancia que le das contra tí.

Duele venir de una escuela donde tu única forma de brillar es sacar excelentes notas, donde los únicos que te conocen son los profesores y los demás pasan de tí por ser "demasiado inteligente" "demasiado odiosa"... donde no te odian pero te ignoran, para luego llegar a una casa donde las expresiones devaluativas te lavan hasta desgastarte. Eso. Sientes que te desgastas. Y te esfuerzas diariamente y todo el año, por todos los años de tu vida, te esfuerzas porque esas expresiones no hagan mella en tí y también por ser todo lo buena que puedas ser y demostrarle que puede estar orgulloso de tí, pero no basta.

No basta tener el mejor promedio, la mejor opinión de los profesores, no basta no salir a fiestas, preocuparte por lo que pasa en tu entorno "familiar" o ayudar en la casa -porque a esas alturas no tienes un verdadero hogar-.  Y comienzas a sentirte insegura, desde tu apariencia física hasta tus cualidades mentales de las que siempre te habías vanagloriado; te retraes, te encierras, nadie te conoce realmente. Y siguen los abusos.

"No sirves para nada" "no ayudas en nada aunque te doy todo" "eres una floja" "no, no puedes salir" "no, no puedes tener eso". Y nunca te da nada, ni una mísera retribución por soportar con la boca callada mientras alguien más usa de forma deliberada y excesiva el poder que le otorga un título biológico y legal. Estás encerrada en medio de tu adolescencia, con un saco de inseguridades a tu espalda, y aún sabiendo que haces las cosas bien y que de hecho Sí haces cosas "por la patria", sientes que tienen razón. Porque, deben tenerla ¿no es cierto? si no no te haría eso, a tí, el fruto de su trabajo, el producto de algo suyo. Mentira.

Todo es una maldita mentira, mientras tú te mojas en ese charco él sólo disfruta verte haciéndolo, porque hay personas así y pronto lo descubres por su boca "Nena, hay personas en la vida que les gusta ver sufrir a la gente, que tienen que hacerlas sentir menos para sentirse en la cúspide". Uno de las enseñanzas de tu papá, ese tutor y protector que está destruyéndote como si fuera tu peor enemigo, un veneno en tu interior que te carcome la existencia.

Y sueñas, con decirle todo lo que has querido decir, sueñas con reclamarle por pisotear tus sueños y humillarte, sueñas con escapar lejos. Pero esos sueños nunca se hacen realidad. Y pasa el tiempo y tú solo eres una adolescente que cuenta los días para hacerse adulta, cuenta los días para irse lejos y hacer ella su futuro, rogando por no convertirse en el monstruo con el que vives tus días.   Y lloras, nadie te ve llorar aunque notan tus ojos rojos, nadie te ve sufrir pero nota la expresión vacía. Y lo asocian con sueño, con cansancio y devastación por "las presiones escolares", y mamá se esfuerza por creer que es cierto, que es el estrés que te proporciona la escuela es el causante de tus "particularidades" pero ella está presente cuando papá te pega mentalmente, cuando te amenaza, te humilla y te insulta. Y no hace nada. Cuando la ves no hacer nada te duele aún más, como si te marcaran con un hierro en el pecho.

...Y vuelves a llorar en la claridad de tu alcoba, temiendo a los monstruos y soñando, con un día ser libre, con que un día se vaya...

Me explayé demasiado.

Nos vemos luego, Diari0

Zoé.

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